Difícilmente podría haber pedido una puesta de sol más deslumbrante. La esfera roja descendía lentamente hacia los cerros envuelta en un halo naranja que se difuminaba magníficamente en tonos turquesa sobre mi cabeza.
No se qué implica realmente la perfección pero, al contemplar tal escenario, creí que esos segundos se le acercaban maravillosamente al significado.