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martes, abril 06, 2010

Quiero que llueva!



Quiero que llueva. Estoy deseando que el cielo se tiña de rojo, que el viento húmedo y levemente tibio despeine los árboles. Quiero salir a caminar con lluvia para olvidarme de todo… o dormir con el sonido en los cristales. Eso también sería increíble.

Estoy cansada y llevo días durmiendo mal. Según mi ex, el Señor X, es porque solo duermo bien si tengo otro corazón a mi lado – y yo lo odio por tan acertado comentario- Y claro, desde el terremoto que extrañamente se acordó de mi y lleva desde este 21 de marzo lanzando frases al aire que siempre terminan con un “just joking” pero ¡Realmente no son bromas!; lanza el comentario por si pasa, por si caigo y el “solo bromeo” no es más que para protegerse a sí mismo pues, si no muerdo el anzuelo, no hay daño a su ego. Me enferman los cobardes. Creo que es dañino que me recuerde tanto cuando estábamos juntos, que me diga lo bien que lo pasaba conmigo, que envidia al siguiente que esté junto a mi si ya se acabó todo. Me deja una sensación horrible de vacío; no porque desee volver con él –ya fue y no funcionó- sino porque realmente me pregunto si vendrá otro que sepa apreciar los detalles, los regaloneos, los besos, las sorpresas… las luces rojas. Si vendrá otro que sea más cariñoso, que ponga carita de navidad al verme…

Si vendrá otro que efectivamente me vea.

“A wise person once told me that if a guy wants to be with a girl, he will make it happen, no matter what”- Gigi, de la película "He’s just not that into you”

En la iniciativa, la motivación, está el inicio. En los detalles, el todo.

Y yo no sé por qué tengo una estúpida sensación de pena en la garganta.

Canción del Momento: Rain de Creed.

…I feel it's gonna rain like this for days
So let it rain down and wash everything away
I hope that tomorrow the sun will shine
With every tomorrow comes another life…



P.S: gracias por sus mails y mensajitos para saber si seguía viva post terremoto. Como ven, mala hierba nunca muere.


martes, agosto 18, 2009

Con la lluvia.

Hay noches más largas que otras. Noches en que me doy vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño. Noches en que extraño más de la cuenta, que me hace falta ruido en el corredor… noches en que me gustaría escuchar alguna pelea por el control remoto o haberme ido a la cama enojada por alguna tonta pelea en la cena familiar.

Hay noches, como las de hoy, en que ni mis amigos imaginarios están conmigo y el replicar de la lluvia en el techo me llena de nostalgia. Y si, fue mi opción venir a vivir con mi papá pero esta noche extraño un poco el caos. Es como cuando hace unas semanas, sentada en almuerzo familiar en casa del Señor X., sentí que se detenía el tiempo mientras los observaba bromear entre ellos, reír y batallar por los arrollados primavera. No sé cuando tuve una cena familiar con todos los integrantes de mi familia. ¡Que triste saber que la memoria femenina, que tanto sirve para archivar fechas que a los hombres los sacan de quicio, no pudo con el paso del tiempo!


Sigue lloviendo y sigo pensando mientras la garganta se me cierra y lloro como idiota. Al final siempre valoramos lo que teníamos cuando ya se ha difuminado. No sé por qué los seres humanos no somos capaces de apreciar lo que tenemos en cada respiro. Valoramos las cosas cuando ya no están… Callamos más de la cuenta, no decimos lo que sentimos, no cruzamos los ríos que deberíamos cruzar por miedo, por temor a exponernos. No nos jugamos la vida en un segundo porque siempre creemos que vendrá otro más en el reloj.

Y no sé si es por todo lo dicho que últimamente ando carpe diem, pensando que no tendré otro segundo… Que si siento algo debo decirlo. No sé si es porque extraño mi caos familiar que necesito decirles a mis más cercanos –incluyendo familia- cuanto los quiero. No deseo quedarme con las palabras en los labios, no quiero sentir más que me cobijo sobre muros que yo misma he construido para que nada me llegue, para que nada ni nadie me toque.

Si muero mañana no quiero pedir permiso a la Azotea para aparecerme en sueños de alguien y decirle lo importante que fue para mí… si bueno, puede sonar media –bastante- loca la idea que acabo de escribir pero creo que se logra captar lo que intento decir.

La vida es tan frágil, nuestra existencia es tan volátil…! Decidí aprovechar los segundos, quejarme menos y demostrar más. Y tal vez por todos estos pensamientos alocados es que hoy no puedo dormir, porque la casa está en silencio y solo estoy yo con el sonido de la lluvia y las teclas pensando en que estaría dispuesta a hacer para tener un buen abrazo mientras me duermo. Uno de esos abrazos gordos, cálidos que te hacen sentir que no importa qué sucede sobre tu cabeza, ahí, en esos brazos, estás a salvo.


Dejo de divagar… apagaré todo y trataré de dormir de nuevo pensando en que están todos aquí.

Canción del Momento: Solo la lluvia en el techo.

miércoles, junio 17, 2009

Quejas.

... Allá abajo la ciudad parece un cúmulo de estrellitas anaranjadas brillantes. No sé por qué me gusta mirar como vibran mientras el viento dobla los árboles y ruge enfurecido por momentos inconstantes...

Creo que hoy estoy cansada de leer sobre arrendamiento. Siento que en algún punto arrendé mi alma “sin querer queriendo”. Odio el código civil. Me está volviendo vieja. Vieja y cuestionadora de muchas instituciones.

Mi cafetera me sigue aborreciendo. Hoy estuvo prendida casi todo el día inundando la casa con ese aroma exquisito que me hace sentir viva.

Algunas gotitas suenan en la ventana tímidamente. ¿Cuándo lloverá de una vez por todas? Sí, me está poniendo mal genio esperar la famosa lluvia porque dormir con ese sonido me tranquiliza, es un grato arrullo natural. Como el sonido del mar… ¡Ahhhhggghhht! ¡Quiero viajar! Y pienso en la playa, en caminar por el borde de ella con la bufandita al cuello inhalando profundo el aire marino en buena compañía. Dejando que el cabello vuele y se encrespe hasta más no poder con el inmenso océano grisáceo atrayente…


Vuelve. Estás en la ciudad con un café en la mano, mirando todas las lucecitas, con los libros abiertos y los pies helados.

Esperando la lluvia o un meteorito, lo primero que caiga.

En verdad me quejo sin mayores fundamentos solo por estar cansada. Por rehusarme a apagar todo y meterme a la cama para dejarme abrazar por Morfeo hasta mañana. Aght! Mañana tengo dentista, lo sumo a la lista de quejas. Y es que mi dentista adora esa maquinita que lanza agua y tiene un ruidito ensordecedor que me enerva ¡Es agudo, como un mosquito gigante en la oreja! Así que mañana en la consulta quedaré empapada. Mi dentista anterior se apasionaba por una máquina que parecía un taladro; lento y bullicioso. Me hacia acordar esos taladros que usan los de la construcción para romper el cemento de la calle… Era más apropiada esa para los días de lluvia. Al menos con él sabía que me podía maquillar con calma y no saldría, al término de la consulta, con la mitad de la cara maquillada y la otra…bueno, al natural. ¡Y no es gracioso maquillarse dos veces por la bendita maquinita de agua! La solución lógica es no maquillarse y se ahorra el problema pero no quiero que me saquen un parte por contaminación visual en la mañana. Especialmente porque no soy la excepción a la regla: No voy feliz al dentista.

La única forma de que fuera feliz al dentista es que me dieran alcohol y algo me dice que con la anestesia eso jamás será posible, snif! Si el dentista fuera con Happy Hour todos irían sonrientes…

En fin, dejo de hablar estupideces. Al menos podrían pagarme por ello ¿no? Lo hago gratis. Aunque hoy, seguramente, también me quejaría “de ese sueldo”.

Canción del Momento: silencio, a la espera del diluvio.


martes, abril 22, 2008

Lluvia.

Extraño la lluvia.




Extraño uno de los milagros más cotidiano del planeta: ver caer agua del cielo.

No se por qué, mientras pensaba en ello, me acordé de este tema de la película El Imperio del Sol… Una frasecita salta en mi cabeza: “Cuando cantas, rezas dos veces” Tal vez, inconcientemente, estoy elevando plegarias para que llueva pronto.

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Canción del Momento: Suo Gan interpretada por Bryn Terfel. Me enamoré de su voz!. Algunos datos que pude averiguar es que es una nana o canción de cuna galesa de origen desconocido. La letra es maravillosa, tan dulce como se escucha. Aquí un pedacito en español que encontré tras mucho tiempo de busqueda:

... No temas el sonido, es una brisa
Cepillando las hojas contra la puerta.
No tienes miedo de los mares murmurantes,
Las solas olas lavando la orilla.
Duerme mi niño, no hay nada aquí,
Mientras en el letargo a mi pecho,
Los ángeles sonriendo, no tengas miedo,
Los ángeles santos guardan tu descanso...



El tema de la película original es este:





Yo… seguiré cantando en mi mundo.

viernes, junio 08, 2007

Lluvia.



- ¿Puedes hacer que llueva?- dijo ella casi en un susurro.

Un viento frío levantó de improviso las ramas de los árboles enervándolas en el aire. El alzó la mirada clavándola en los ojos de la muchacha sonriendo levemente.

- Siempre deseando lluvia como si de ello dependiera la continuación de los días… A veces pareciera que desprendes parte de tu ser en cada gota, en el sonido único que provoca una lágrima al besar el cristal o en las ondas que se generan cuando se unen a un charco bajo el cielo gris. De improviso entonces, soy yo el que comienza a perder la noción del mundo por complacer tu capricho loco; Te observo en silencio mientras te deleitas con la llovizna y me pregunto cómo puedes desear siempre caminar por la playa cuando el mar está enfadado en vez de añorar el sol.

La muchacha revolvió su café por unos segundos y respondió “¿Por qué posaste tus ojos en mi?”

Canción del Momento: Glycerine de Bush.